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"Apaguemos la bombilla", por El Principe de Bel-Air.

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“Máximos representantes del ultracapitalismo, del consumismo feroz, del triunfo de la imagen por encima de cualquier otro aspecto, los negros famosos, ya sean raperos, jugadores de básket, actores o cómicos, se han convertido en el espejo en el que se miran y fijan los blancos más jóvenes. Y está claro que mientras esa relación de idolatría siga reportando beneficios económicos de tanta envergadura a sellos discográficos, firmas de moda o marcas deportivas, nadie dirá esta boca es mía. El poder negro también es verde”.
Mami que será lo que tiene el negro, David Broc. Revista Ortodóncia núm. 1, Urbana.

Ahora recuerdo el día que pude ver por primera vez en la ETB (televisión autonómica vasca) un video-clip del afro-norteamericano grupo musical de “rap” llamado Public Enemy ("Enemigo público"). Sería allá por el año 1989, y si la nostalgia no confunde mi memoria, ocurrió en un momento de ocio entre mis tareas de escolar... en fin, que estaba merendando antes de ir a las odiosas clases de solfeo tras bajarme del autobús de la ikastola (escuela en vasco) que tardaba una larga media hora en traernos a casa.
Un amigo -nieto de un idolatrado músico donostiarra que dispone de una calle con su nombre en el barrio del Antiguo- al contarle mi “visionaria experiencia” me respondió que los “skaters” o patinadores escuchaban esa música. Tal afirmación me llenó de ilusión, porque en la aristocrática opinión de mi colega de solfeo creí encontrar una rotunda afirmación que me demostraba que si esos sonidos musicales me habían cautivado, era porque tenía un cierto gusto estético común con esa gente. Además recientemente me había introducido apasionadamente en esta escena juvenil que se dedica al “skateboarding”, andar en monopatín, o jugar con el “sancheski”... y necesitaba reafirmar mi identidad en cuanto que a dicha comunidad.

“Es un ejemplo concluyente sobre la globalización cultural que el negro ha conseguido en los últimos años. Muchos de los jóvenes blancos de hoy visten e interactúan como si fuesen negros: ropa ancha, ‘sneakers’ pulcros, gesticulaciones y ademanes vacilones. Lo curioso de todo ello es la disparidad de objetivos entre unos y otros”.
Mami que será lo que tiene el negro, David Broc. Revista Ortodoncia núm. 1, Urbana.

La canción del video-clip mencionado (“Fight the Power”) era parte de la banda sonora de la imprescindible película “Do the right thing”/ “Haz lo que debas” del afro-norteamericano Spike Lee. Sus consignas reaccionarias, el trepidante ritmo cinematográfico, la estética de un suburbio neoyorkino, y la lucha de clase retratadas en este documento enseguida me atraparon. Probablemente debido a la doble lucha de identidad a la que se nos fuerza en este histórico territorio -llamémosle Euskadi, País Vasco, Comunidad Autonómica Vasca, Euskal Herria, o Euskal Hiria- pude ver “nuestra” situación retratada en un lejano, romántico, e irreal espejo en el cual no me daba miedo mirarme.
Por supuesto, unos años más tarde, con la película del mismo autor “Malcolm X” me hice un ferviente defensor de “la causa afro-americana”... convirtiéndola en mía propia desde la distancia que nos separa (el inmenso Océano Atlántico en este caso). Estaba en contra de esa discriminación que veía en la pantalla del cine, despreciaba la violencia criminal con la que los directores de cine me entretenían, pero sobretodo me hermanaba en un hipnótico e infantil ensueño con esos personajes -descendientes de esclavos africanos/as- que tan seductores me parecían.
Quizá me atraparon estas engañosas ideas, imágenes y recuerdos por estar inmerso en pleno apogeo adolescente -con sus consecuentes problemas de construcción de una figura social- y obviamente porque la situación cultural del momento no me ofrecía una respuesta para aliviar el dolor producido por el estigma de haber estudiado en una escuela nacionalista.

“El hip-hop revoluciona las consolas. Cochazos, pistolas, rimas y pandillas son la fórmula del éxito de ventas. GTA San Andreas colocó en un mes cinco millones de copias y marcó la senda. Raperos como Snoop Dogg estrenan sus temas en videojuegos. 50 Cent, la Madonna del gangota rap, es el último en subirse al carro. Protagoniza (el videojuego) Bulletproof, su última pirueta comercial”.
50 Cent, el último malote digital, Patricia Gosálvez. EP3, suplemento del diario El País, Jueves 22 de Diciembre de 2005.

Poco se de video-juegos, o quizás mucho más de lo que creo, pero definitivamente me sentí enormemente impactado, hace un par de años, al conocer la existencia de entretenimientos tales como el San Andreas (de la serie Grand Theft Auto producida por RockStar Games) para la video-consola Play Station2 (también para Xbox y PC).
Antes era demasiado vergonzoso para exhibirme públicamente en los bares o recreativos en los cuales los “niños” nos solíamos reunir en torno a las maquinas tragaperras para gente de nuestra edad: los video-juegos públicos (también conocidos como Arcades). Había quienes con cinco duros (o una moneda de 25 pesetas) podían pasarse horas y horas frente a esas pantallas de colores chillones, efectos de sonido electrónicos de carácter “primitivo”, gráficos en 2 dimensiones, y marcianitos “pixelados“. Todavía recuerdo a mi amigo Raúl (alias Vietnamita herido) que sabía sacar el mayor provecho al poco dinero que solíamos tener para nuestro ocio, estirando las partidas hasta duraciones imprevisibles y aprendiendo todos los trucos posibles para que no acabasen con sus vidas virtuales.

Yo siempre preferí refugiarme en la soledad de mi habitación en casa de mis padres y jugar con el ordenador personal Spectrum de 48k de memoria. Los juegos (mis preferidos: Bruce Lee, Paper Boy, Arkanoid y Rambo...los cuales nos hablan de toda una época) podían tardar cerca de una hora en cargarse mediante cassetes analógicas reproduciéndose en un radiocassete conectado a semejante maquina, ahora re-convertida en una mítica computadora de coleccionista!
A principios de los 90 me compré una video-consola GameBoy de Nintendo, con la cual me convertí en una apasionado jugador de juegos como: Tetris, Street Fighter, o Super Mario Bros. Era 1992, y ya empezaba a equiparme de mis primeros artículos de tecnología móvil.

Las pasadas navidades pude sorprenderme en el FNAC de mi pueblo, al ver que el precio medio de un solo juego para la citada Play Sation2 puede costar unos 60€, y eso es mucho (o poco, según por donde se mire) dinero para emplearlo en un videojuego como el San Andreas; cuya trama es la de un juego de conducción basado en misiones, cuyo protagonista debe reconciliarse con su banda y hacerse con el barrio tras salir de la cárcel. L@s jugador@s tienen la posibilidad de hacer una ficticia inmersión en un mundo lleno de hip hop, skate, bmx, graffiti, coches, “mujeres cañon”, y como no, pistolas. Muchos de estos juegos están recomendados para mayores 18 años. Un reciente estudio presentado por el Defensor del Menor a dicho que uno de cada tres niños usa video-juegos para adultos, y por eso han publicado una guía (disponible online) para orientar a los padres (y tod@s nosotr@s) sobre estos entretenimientos tan nocivos.
Tampoco es casualidad que uno de los cantantes que pone la voz al protagonista-virtual del video-juego San Andreas, sea Chuck D (del grupo rap Public Enemy) quien fácilmente me sedujo en mi tierna adolescencia desde sus video-clips.

“El problema en mi modesta opinión no tiene nada que ver con la integridad, sino con ser consciente de los cambios que acarrea en el trabajo personal -y de un movimiento artístico al cual un@ esta adscrit@- el empezar a trabajar junto a las instituciones alejadas de ‘la calle’. Por decirlo en palabras de Michel Foucault y como nos recuerda en su texto `Vigilar y castigar`: ‘Las instituciones disciplinarias han secretado una maquinaria de control que ha funcionado como un microscopio de la conducta; las divisiones tenues y analíticas que han realizado han llegado a formar un aparato de observación, de registro y de encauzamiento de la conducta‘. Esto es, cuando el mercado asimila y engulle un movimiento o escena juvenil nos toca a l@s de más abajo aprender a reinterpretarnos (o re-mezclarnos) una vez más para no caer en el saco roto de l@s que repiten fórmulas estéticamente y comercialmente aceptadas!”

W€ want your $tr€€t art!, Chunk 1 a.k.a. Gordi. Revolución Neolítica, revista literaria, nº4, Primavera 2005.

Pero el San Andreas no es el único de los juegos dedicado a este tipo de iconografía de persona dura de extrarradio... También tenemos: “Def Jam: Fig. for NY” (2ndo juego de un conocido sello discográfico), “Crime Life” (batallas entre bandas callejeras), “Fear and Respect” (del conocido cantante Snoop Dogg y el mítico director de cine John Singleton, de “Los Chicos del Barrio”), “Get on da mic” (un karaoke con conocidos temas de hip hop), o “Getting up: contents under pressure” (de Marc Ecko, graffitero o escritor de graffiti ahora convertido en diseñador de moda/ street-wear)!

Y espero que ha estas alturas ya no os asuste oír que el rapero que más beneficio saca de su status de vieja vida como “gángster” es 50 Cent. Os acordáis de su canción “in da club”?? Fue un indiscutible éxito radiofónico en el 2003. La prensa musical incluso relata como antes de ser famoso salió vivo de algún tiroteo en el cual incluso le impacto alguna bala...y eso da mucha credibilidad callejera hermano!
De estos acontecimientos pasados quizás provenga el nombre de su video-juego “Bulletproof” (“A prueba de balas”), el cual es sólo una de sus estrategias comerciales... Entre las cuales destacamos estas otras: su propio sello discográfico, una línea de ropa propia llamada G-Unit, un contrato con la marca de zapatillas Rebook y otra con una marca de refrescos, también ha vendido una autorización a la cadena de televisión MTV para que realicen unas novelas sobre él. Inmerso en un tremendo mundo de “show-business” y “merchandising” los movimientos empresariales entorno a la figura (o personaje) de 50 Cent reportan 39 millones de euros... Y eso sólo en actividades extra-musicales. Alguien da más??

- Jefe Dunwitty (anglosajón): Esto va a ser una bomba!!! Pero dime donde esta localizado?

- Pierre Delacroix (afro-americano): En el ghetto...

- Jefe Dunwitty: pufffff! No, no, no. Ese es tu primer fallo, es el problema de todo lo que se hace: televisión, películas, todo se desarrolla en vecindarios! A muchos les gustaría pegarle un tiro a esa porquería... De acuerdo? (Gesticulando como una estrella del rap). Es lo que vamos a hacer, sin dientes de oro y esa basura...

- Pierre Delacroix: no!

- Jefe Dunwitty: A ver que os parece... “Mantal, el espectáculo del nuevo milenio” se desarrolla en una plantación! (hay que recordar la historia de los esclavos afro-americanos que trabajaban en las plantaciones de algodón hasta 1865).

- Secretaria de Pierre Delacroix (afro-americana): Nooooo!!!

- Pierre Delacroix: sí!!!

- Jefe Dunwitty: Escuchad! Cada semana estos dos chimpancés de Alabama (señalando a los futuros actores afro-americanos del espectáculo televisivo que discuten” nos harán reír y llorar y todos nosotros estaremos orgullosos de ser americanos (poniéndose la mano en el corazón)!

-Secretaria de Pierre Delacroix: Toda esa basura de los chimpancés en la plantación de Alabama es un error!

- Pierre Delacroix: espera...

-Secretaria de Pierre Delacroix: eso no esta bien! No esta bien...

- Pierre Delacroix: Debería haber una plantación de sandías.

-Secretaria de Pierre Delacroix: Qué?????

- Jefe Dunwitty: me encantan las sandias... Son buenas para la salud.

- Secretaria de Pierre Delacroix: Os habéis vuelto locos? Es que no veis que las cartas nos enterrarán??

- Pierre Delacroix: Exacto, porque no habrá nada parecido siquiera en televisión!

- Jefe Dunwitty: Quiero hacerte una pregunta Mantal (dirigiéndose a uno de los actores); qué dirías a interpretar con una cara negra?

- El otro actor: Espera, espera, espera, cómo????

- Jefe Dunwitty: El maquillaje! Le dará autenticidad!

- Mantal: Vale tiooo! Pero ya soy negro, verdad? Si puedo mover los pies (refiriéndose a su habilidad en el baile), es suficiente.

- El otro actor: No seas capullo, no comprendes que...

- Jefe Dunwitty: No!!! Para que salga bien tenemos que hacerlo a lo grande.

Conversación de la película BAMBOOZLED, Spike Lee.
2000

Pierre Delacroix, protagonista de la esplendida y probablemente autobiográfica película Bamboozled, es un joven graduado de la Universidad de Harvard. Él es la única persona de color que trabaja como libretista de una nueva y problemática cadena de televisión. A pesar de varios intentos, Delacroix todavía no ha visto producidos ninguno de sus proyectos. Su jefe, el ambicioso Dunwitty, le da un ultimatum: si no crea un éxito televisivo será despedido... Y es en esa tesitura cuando crea el guión para el programa piloto del “Show de Mantal”. Hay cosas, que por nuestro contexto geográfico y cultural, nos pueden parecer raras en la conversación de esta película que se ha citado. Pedirles a unos actores negros que se pinten de negro por encima puede parecernos tan absurdo, como racista si no tenemos algunos datos históricos...

La técnica de maquillaje denominada “blackface” era una tradición importante del funcionamiento del teatro norte-americano que duro más de 100 años. Consistía en el estúpido hecho de que los actores que iban a representar caracteres de descendencia africana se pintaban la cara de negro y unos grandes labios con carmín rojo. Los estereotipos negativos incorporados a los caracteres comunes del “blackface” desempeñaron un papel definitivo en la cementación y la proliferación de imágenes, actitudes y opiniones racistas por todo el mundo.
Hacia 1840 comenzaron en los USA las producciones afro-americanas del “blackface” las cuales conllevaban una alta dosis de bufonería. En los primeros días de la implicación de los africano-americanos en el funcionamiento de teatro, las personas de color no podrían realizarse profesionalmente sin utilizar este maquillaje. El “blackface” era un sustento práctico y a menudo relativamente lucrativo si se compara al duro trabajo a el cual la mayoría de los negros fueron relegados. Fue en 1950 cuando la National Association for the Advancement of Colored People(Asociación Nacional para el Avance de las Personas de color NAACP) empezó a movilizarse para terminar con esta practica “artística” que tanto molestaba a las comunidades concienciadas; y si unimos este fenomeno al éxito del Movimiento por los Derechos Civiles, nos encontraremos con uno de los tabúes más grandes de Norteamérica.

En los años 70 se multiplicaron las tele-series que difundían por todo Norteamérica los dotes humorísticos de actores afro-americanos. Comedias domésticas, que nos son desconocidas, como “Los Jefferson” o “Buenos Tiempos” explotaban la imagen de unas personas de color divertidas hasta la absurdidad más insultante. A nosotros nos toco esperar hasta los 80 para que la TVE (televisión española) introdujese en nuestros hogares la que yo recuerdo como la primera comedia que incluía las aventuras de una familia afro-americana... “El Show de Bill Cosby”! Y con ella tod@s aprendimos sobre igualdad y respeto.. O eso creíamos en nuestra ignorancia!
A esta le sucedieron: “Webster”, “Arnold“, “Cosas de Casa” (inolvidable la figura del personaje llamado Urkel), y la apoteósica y tóxica “El príncipe de Bel-Air" con el cantante Will Smith. Esta última es la que nos acercó y descubrió muchas expresiones, movimientos corporales, clichés, y bromas que copiar para ser unos modernos chicos de barrio fuera de contexto.

Como “joven-adulto” del siglo XXI, y empedernido adepto a diferentes manifestaciones creativas de índole urbano, es hoy día (en pleno año 2006) cuando me siento más liberado de esa infantil necesidad de disfrazarme y pintar mi cara de negro. Mi corazón está recompuesto, y la búsqueda continua incesantemente. No me olvido del pasado, pero tengo la suerte de vivir intensamente el presente, y el futuro ya no me asusta (ha la mierda la consigna “Punk“ de “No Future)! Por ello, espero que este texto sirva para descubrirnos absurdos e irreales comportamientos que no hacen más que confundirnos de camino. Si apagamos la bombilla, y nos volvemos ciegos de color, aprenderemos a respetarnos l@s un@s a otr@s por lo que somos... Seres humanos y personas como tod@s l@s dem@s.

* El Príncipe de Bel-Air.
Enero 2005. Donostialdea. North-africa.
www.9cDR.tk

*Nota(s) del(a) autor(a):::

1) Proponemos el nombre “El Príncipe de Bel-Air” como seudónimo colectivo (o nombre público, de identidad múltiple, al igual que el proyecto Luther Blisset), libre para ser usado para cualquier persona que quiera utilizarlo de similar manera para firmar sus creaciones literarias, o audio-visuales, que sean críticas con la comercialización del hip-hop, la vida urbana, y las diferentes características raciales o sexuales.

2) La intención del autor no ha sido en ningún momento la de exaltar el racismo o la diferencia étnica. Sólo ha intentado crear una genealogía, con parte biográfica, sobre el concepto de “Nigga Lover “ expuesto en el texto “Cómo ser negro y no morir en el intento” de Oscar Broc (revista Ortodóncia núm 1, Urbana). Este polémico, mal-sonante, y quizás desagradable adjetivo es utilizado en el artículo para describir un público (generalmente europeo, anglosajón u oriental, y de clase media-alta) que se declara amante de la cultura urbana, el rap y el estilo de vida del “ghetto”.

3) La imagen que ilustra este artículo esta extraída de una camiseta del diseñador italo-vasco, residente en Donostia, Iker Spozio . Saquen ustedes sus propias conclusiones!


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